La terapia familiar y crianza
La terapia familiar y el servicio de asesoramiento sobre pautas de crianza respetuosas están especialmente indicadas para:
-Familias que atraviesan conflictos frecuentes o dificultades en la convivencia, como discusiones constantes, falta de comunicación o tensiones entre sus miembros.
-Padres y madres que desean mejorar sus estrategias de crianza, promoviendo el respeto mutuo, la regulación emocional y la disciplina positiva, especialmente en contextos de crianza autoritaria, permisiva o incoherente.
-Situaciones de cambio o crisis familiar, como separaciones, divorcios, llegada de nuevos hijos, mudanzas, adopciones, enfermedad de un miembro, entre otros.
–Familias con hijos que presentan conductas desafiantes, como berrinches frecuentes, desobediencia, agresividad, bajo rendimiento escolar o aislamiento social.
–Padres primerizos o cuidadores que buscan orientación para fortalecer el vínculo con sus hijos, establecer límites claros y fomentar la autonomía desde el respeto.
–Familias reconstituidas o ensambladas, que enfrentan el reto de integrar nuevos miembros y establecer nuevas dinámicas de convivencia.
–Personas cuidadoras que desean aprender a acompañar emocionalmente a sus hijos e hijas, fomentando su autoestima, empatía y desarrollo integral.
¿Con qué podemos ayudarte?
- Mejorar la comunicación entre los miembros de la familia: Fomentar la escucha activa, la expresión emocional y la claridad en los mensajes.
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Resolver conflictos interpersonales: Aprender a manejar diferencias, desacuerdos y tensiones de manera constructiva.
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Fortalecer los vínculos afectivos: Reforzar el sentido de pertenencia, apoyo y amor dentro de la familia
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Establecer límites y roles claros: Definir responsabilidades, jerarquías saludables y normas dentro del sistema familiar.
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Desarrollar habilidades de afrontamiento conjuntas: Manejar crisis (duelo, enfermedades, divorcios, adicciones, etc.) de manera colaborativa.
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Modificar patrones disfuncionales de interacción: Identificar y cambiar conductas repetitivas que generan malestar (triangulaciones, alianzas rígidas, silencios, etc.).
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Promover la autonomía individual sin romper el sistema familiar: Acompañar procesos de individuación respetando los lazos familiares.
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Abordar situaciones específicas: Conductas problemáticas en niños o adolescentes, problemas escolares, rebeldía, aislamiento, etc.
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Facilitar procesos de transición familiar: Cambios en el ciclo vital: nacimiento de un hijo, adolescencia, salida del hogar, jubilación, migración, etc.
- Reparar relaciones deterioradas: Trabajar el perdón, la reconciliación y la restauración de la confianza.